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¿Por qué nunca deberías hacer un viaje de naturaleza?

Hacer un viaje de naturaleza es algo que te deja huella, te marca para el resto de tu vida. Muchas personas declinan este tipo de viajes porque tienen la creencia, errónea, de que no van a tener las comodidades de un gran hotel o de un restaurante con 20 estrellas Michelin. Otras tantas piensan que son viajes en los que el precio es muy elevado y no se lo pueden permitir, es decir, personas que creen que un viaje de naturaleza solo es hacer un safari en Kenia, por ejemplo. Y por supuesto también están las personas a las que no les gusta la naturaleza, que también es respetable, por supuesto.

A todas ellas les diría que prueben a hacer un viaje de naturaleza diferente, no solo ir a un safari que están genial, bien organizado, por supuesto; o a hacer algún tipo de actividad con animales en cautividad (me horrorizo solo de pensarlo), sino un verdadero viaje de naturaleza. Este  viaje no tiene que estar reñido con la comodidad y con poder comer grandes manjares en lugares excepcionales.

Si bien es cierto que hacer un viaje de naturaleza y fauna tiene un punto de “arriesgado”, también te diré que tiene un puntazo de excepcional. Nada en la naturaleza está previsto, el comportamiento animal está fuera de nuestro control, con lo que debes tener especial cuidado cuando te cruces con cualquier especie que no sea humana (y con algunos humanos también jajaja). 

Por mucho que planifiques tu viaje siempre estarás expuesto a tener que cambiar la ruta o las actividades previstas ya que te puedes encontrar, de pronto, con que el camino por el que tenías planeado pasar está inundado desde las últimas lluvias y estarás obligado a dar un rodeo, pero a su favor te encontrarás un pueblecito encantador donde has podido descansar y comer con una familia local que se ha ofrecido a invitarte y que, de haber podido pasar por tu camino no hubieras conocido. Toda una experiencia, verdad?

Tienes que dar un paso adelante y salir de tu zona de confort, llámese hoteles todo incluido o como mucho media pensión porque te gusta arriesgar pero no demasiado y prefieres asegurarte dos comidas “en condiciones”. Busca lugares más “exóticos” si te gusta la palabra, yo prefiero llamarlos lugares auténticos, con carácter, con vida.

NO DEBERÍAS VIAJAR A LA NATURALEZA SI QUIERES DESCONECTAR DE TU DÍA A DÍA Y PURIFICAR TU MENTE.

Nunca has tenido un mal día en el trabajo y has salido a dar un paseo por el parque, un bosque cerca de casa, la playa..? ¿A que parece que después del paseo te sientes mucho mejor? Pues sí, ese es el efecto que provoca en nosotros la naturaleza: relax, calma, encontrarse a uno mismo… y eso que no has sido consciente de todo lo que hay a tu alrededor mientras caminabas.

Está demostrado que caminar algunos minutos en un entorno natural alivia la melancolía, el estrés y las preocupaciones de todo tipo.El contacto con la naturaleza reduce el flujo sanguíneo en la corteza prefontal subgenual, el área donde se estancan el mal humor, los problemas y la depresión. La psicología ha demostrado que existen conexiones entre el bienestar mental y la naturaleza. Salir a correr al parque en lugar de hacerlo en una cinta en un gimnasio, planear picnics al aire libre o salir a caminar por áreas verdes puede traer grandes beneficios para tu salud y tu estado emocional.

La organización Children and Nature Network recomienda a los padres que para un sano desarrollo de sus hijos, los acostumbren a pasar tiempo en contacto con la naturaleza.

Todo lo que he  dicho anteriormente son contactos puntuales al fin y al cabo. Y solo con eso ya obtienes beneficios!!! Imagínate entonces si haces un viaje de, por ejemplo, una semana o diez días en plena naturaleza. Piensa todos los beneficios que tanto tú como tu cuerpo tendréis.

NO DEBERÍAS HACER UN VIAJE DE NATURALEZA SI PIENSAS QUE YA LO HAS VISTO TODO

¿De verdad crees que hay algo que no te pueda sorprender? Hablando de naturaleza hacer esta afirmación es imposible. Tanto la naturaleza como la fauna son seres vivos y por tanto cambiantes, ¿qué quiere decir esto? que puede que vayas al mismo lugar mil veces y siempre encontrarás algo nuevo que no habías visto antes. El ejemplo que creo que todos entenderemos porque seguramente te haya sucedido alguna vez es: Tienes planes para ir a algún lugar y el tiempo desgraciadamente no acompaña para nada, aún así decides seguir con tu plan de viaje, y en el último momento, de repente, la naturaleza se pone de tu lado y te regala un día precioso para poder disfrutarlo. Además ha preparado un espectáculo increible para que te deleites. A mí me ha sucedido en multitud de ocasiones, la última que recuerdo fue en San Miguel de Azores, íbamos a hacer una ruta y nuestra primera parada era para ver la Lagoa do Fogo, pero había una niebla espesísima así que ya estábamos a punto de emprender de nuevo la marcha cuando nuestro guía nos dijo que teníamos que esperar unos minutos, que estaba seguro de que se dispersaría. Le hicimos caso, pensando que era imposible que aquello mejorara, puesto que esta era la imagen que teníamos en aquellos momentos

Y tal y como había predicho nuestro guía, en cuestión de minutos la niebla desapareció totalmente como por arte de magia y nos regalo esta maravillosa vista durante unos instantes, eso sí, pero creo que esos momentos fueron mágicos precisamente por eso, porque la madre naturaleza nos brindó solo unos minutos de absoluta belleza.

Lagoa do Fogo, Sao Miguel de Açores

NO DEBERÍAS VIAJAR A LA NATURALEZA SI QUIERES PRACTICAR EL “MEN SANA IN CORPORE SANO”

Los efectos positivos de la naturaleza sobre nuestra salud, tanto física como mental, parecen no tener límites. Un informe del Observatorio de Salud y Medio Ambiente del Instituto DKV de la Vida Saludable, en colaboración con el ISGlobal, recoge que el contacto con los espacios verdes disminuyen los niveles de estrés, ansiedad, insomnio y estado depresivo como beneficios en el plano psicológico. En el físico, también reducen la obesidad, la diabetes y la presión arterial, ayudan a prevenir algunas enfermedades y mejoran el sistema inmunitario.

Durante más de 20 años los científicos han tratado de determinar el por qué estar en contacto con la naturaleza mejora la salud.

Investigadores japoneses sugieren que al respirar el aire del bosque, estamos absorbiendo sustancias beneficiosas. Los japoneses tienen una palabra para esto: shinrin-yoku o “tomar un baño de bosque”. Los investigadores han identificado 3 grandes factores que nos hacen sentir más saludables. Bacterias saludables, iónes con carga negativa y aceites esenciales de plantas. En los bosques y la playa el aire está más cargado de iones negativos, siendo esto un factor posible del bienestar que sentimos al pasear por estos lugares.

Yo por si acaso…

NO DEBERÍAS VIAJAR A LA NATURALEZA SI NO QUIERES TENER EXPERIENCIAS ÚNICAS

¿Has probado a hacer yoga o meditación en la playa al amanecer o al atardecer? Es otro nivel, te lo aseguro. O ¿sentarte en una piedra en un lugar recóndito de un bosque tan solo a escuchar los sonidos?, ¿Alguna vez te has parado en un acantilado simplemente a admirar toda la belleza que hay a tu alrededor?, ¿Quieres saber qué se siente al lanzarte por una tirolina en plena naturaleza después de una caminata por el bosque?, ¿Has pensado alguna vez en nadar junto a delfines en libertad?, ¿Quieres dormir en una tienda de campaña en un parque natural africano junto a todos sus habitantes? ¿Te gustaría ver una ballena a tan solo unos metros de distancia desde una zodiac?, ¿Te daría miedo sumergirte en una jaula para poder nadar junto al tiburón blanco?, ¿Qué te parecería hacer snorkel en la Gran Barrera de Coral australiana?

Preparados para nadar con delfines en libertad

Todas estas y muchísimas más son las experiencias que podrás vivir si decides hacer un viaje de naturaleza y fauna. No te arrepentirás.

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