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Avistamiento de ballenas en las Azores

El avistamiento de ballenas en las Azores es una de las actividades más trepidantes y llenas de adrenalina de la que puedes disfrutar, no solo aquí, sino en muchos lugares del mundo.

Lo más probable es que cuando te lo imagines, tengas en tu memoria esas imágenes de las costas de Baja California y México, donde incluso, se les puede tocar.

Pero lo cierto es que, nunca, nunca, nunca se debería permitir ese tipo de actividades. Pueden ser peligrosas tanto para nosotros como para los cetáceos. Así que, por favor, no alimentes a ese tipo de turismo en el que todo vale.

Como amante de la naturaleza y de la fauna en libertad, siempre aconsejaré realizar las actividades que conlleven algún tipo de interacción con animales con una empresa seria, que contribuya de alguna forma con la conservación de las especies, que sea una empresa de turismo responsable, etc.

Pizarra donde escriben los avistamientos del día

Bueno ya sabes lo que quiero decir, porque hay cada desalmado por el mundo… y por supuesto viaja siempre con un buen seguro, para viajar seguro.

Como ya he dicho hay muchos lugares donde puedes salir en busca de ballenas, pero en este post voy a hablar de el avistamiento de ballenas en las Azores.

Más concretamente, mi última experiencia, porque por suerte he podido hacer esta actividad en la isla de San Miguel en varias ocasiones, pero la salida que hice con mi grupo en el mes de septiembre de 2022 hasta ahora, ha sido la más increíble.

Preparadas para el avistamiento de ballenas en las Azores

Como ves, estamos totalmente preparadas para la aventura de avistar ballenas en libertad en medio del Océano Atlántico.

La empresa con la que habitualmente trabajo es la mejor del archipiélago y sé de lo que hablo. He viajado varias veces a las Azores y siempre hago mis actividades con ellos y cada vez me gusta más su forma de trabajar y de respetar el medioambiente.

Pues bien, esta empresa ofrece la opción de hacer la actividad desde un catamarán o desde una zodiac.

¿Adivinas cuál es la que siempre elijo?

¡Exacto! Sentir la velocidad, cómo te salpica el agua del mar mientras navegas poniendo rumbo al lugar donde está la ballena es realmente espectacular.

Una vez que te han dado todo lo necesario para la travesía hacen un pequeño briefing o resumen de lo que vamos a ver. Hablan de los cetáceos que en esa época del año se encuentran en la zona, te dan información de lo que comen, de cómo se comportan…

Explicación antes de avistar ballenas en las Azores

Lo que más me gusta de esta charla es que en ningún caso te aseguran el avistamiento, la naturaleza es así de caprichosa. Pero sí que te ofrecen una nueva salida gratuita si no se ha logrado ver nada.

Porque como los biólogos te dicen:

«En ocasiones se ven ballenas y delfines, en ocasiones se ven solo ballenas, en ocasiones se ven solo delfines y en ocasiones solo agua».

Y después de la pequeña charla ¡al agua patos!

Comenzamos la travesía con un sol estupendo y el mar en calma total. Pintaba bien la jornada.

Nuestro biólogo marino dándonos explicaciones a la salida del puerto

Al poco tiempo, y aún cerca de la costa los delfines hicieron su aparición y comenzaron a nadar y jugar cerca de nuestra embarcación. Era un grupo muy numeroso y tenía ganas de dejarse ver.

Pudimos observar a madres con sus crías, el ritual de apareamiento y cómo se mueven en grandes grupos.

¿Sabías que en las Islas Azores puedes nadar con delfines en libertad? Sí y te aseguro que jamás lo olvidarás.

Tras un rato disfrutando de los delfines, nuestro biólogo decidió que debíamos seguir nuestro camino en busca de cetáceos, y así lo hicimos. En marcha hacia mar abierto, qué sensación más buena.

Tres delfines al lado de nuestra zodiac

Estuvimos un buen rato navegando y nada, no había rastro de ballenas por ningún sitio 🙁

La forma en la que los azorianos «buscan» a estos grandes cetáceos, no es a través de un sónar como todo el mundo pensaría, sino que utilizan puestos de vigía en las partes altas de las islas. En en estos puestos una persona se encarga de vigilar el mar y observar ciertos cambios, sombras… en el agua que ellos saben que pueden ser ballenas. Incluso son capaces de divisar el agua que expulsan las ballenas cuando salen a la superficie por increíble que te parezca.

Vigía en tierra en la población de Relva

Y nuestro vigía en tierra no veía nada, así que nuestro patrón decidió ir más lejos aún. Lo bueno de trabajar con empresas serias es que en todas las salidas hay como mínimo un biólogo a bordo que en todo momento te da explicaciones, te cuenta curiosidades y le puedes preguntar todo lo que quieras.

Dado que no había manera de que las ballenas se dejaran ver, decidieron buscarlas a través del sonido.

Utilizaron una especie de antena parabólica que sumergió en el agua y se puso unos auriculares. ¡Qué suerte poder escuchar las profundidades del mar!

Pero nada.

Escuchando el océano

Así que nos pidió ayuda para que oteáramos el horizonte en busca de una nube blanca de agua o cualquier signo de ballena. Estaba decidido a que nuestra experiencia fuera increíble a toda costa.

Tras unos minutos, recibió la llamada del vigía y grito: «We have a whale!», la embarcación giró hacia la derecha y por un momento pensé que ni siquiera estábamos tocando el agua.

Fue increíble.

Mientras surcábamos el mar gritaba: «I love my job!» y no me extraña porque fue un subidón de adrenalina para todos.

En cuestión de segundos habíamos llegado y pudimos ver un cachalote hembra con su cría. La imagen es realmente espectacular, todo en calma, solo el sonido de las cámaras de fotos. Lo bueno de encontrar crías es que hasta que no cumplen un año no se pueden sumergir como los adultos, así que pudimos disfrutar más tiempo de su compañía.

Cerca de nuestra embarcación flotaba lo que parecía un calamar o pulpo enorme, así que decidieron acercarse y tomar una muestra para analizarla. Eran los restos de un calamar gigantesco, probablemente habría sido la comida de nuestro pequeño cachalote.

Recuperando los restos de comida de un cachalote

El vigía en tierra volvió a darnos la buena noticia de otra ballena cerca del lugar donde estábamos, así que, muy a nuestro pesar abandonamos a la cría y pusimos rumbo a nuestro siguiente cetáceo.

Cuando llegamos, pudimos observar que era mucho más grande que el anterior, así que lo veríamos mejor si cabe. Tras unos momentos disfrutando de tan magnífica vista, el biólogo comenzó la cuenta atrás: «Three, two, one…» , la ballena se estaba preparando para sumergirse y seguidamente se escuchó un tremendo ohhhh.

Éramos nosotros viendo la cola de la ballena saliendo a la superficie para volver a entrar en ella. Esa fue su forma de decirnos adiós.

Avistamiento de ballenas en las Azores

Una vez que hubo desaparecido, pusimos rumbo al puerto, era hora de volver. Lo que no sabíamos es que nos habíamos alejado unas 20 millas naúticas de tierra firme, lo que serían unos 40 kilómetros. Y lo que solía ser una actividad que dura tres horas, se habían convertido en casi cinco.

La vuelta se convirtió en ver quién había sacado las mejores fotos, lo que había sentido cada persona al ver a los cachalotes, lo increíble que nos había parecido la experiencia y cómo casi se nos sale el corazón del pecho cuando nuestra barca comenzó a saltar las olas en busca de cetáceos a toda velocidad.

Lo que no sabíamos era que aún no había terminado nuestra aventura marina.

No.

Un tiburón martillo hizo su aparición cerca de nuestra embarcación y pudimos acompañarle durante unos minutos. Era la guinda del pastel.

Tiburón martillo en las Azores

Fue un día realmente increíble. La naturaleza siempre sorprende y yo puedo considerarme afortunada por haber disfrutado aquella jornada en medio del océano, en silencio, en calma total, solo la más pura vida salvaje y yo.

Este verano voy a volver en un viaje en grupo, así que si quieres vivir esta y otras experiencias en un oasis de vida marina y la naturaleza más exuberante que jamás hayas visto, no te lo pienses y acompáñame.

Te aseguro que jamás lo olvidarás.

Recomendaciones para disfrutar de tu viaje

Nunca intentes tocar o alimentar a un animal. ¡No seas cómplice del maltrato animal!

No compres artesanía hecha con animales o de animales del mar o extraídos del mar (ej: dientes de delfín, caparazones de tortuga, mandíbulas de tiburón, marfil de cachalote, …). En su lugar, opta por comprar artesanía local hecha de materiales alternativos como la madera, la piedra o el marfil vegetal.

Viaja siempre con seguro de viajes: los gastos médicos, robos o problemas con tu avión en un viaje puede suponerte un gasto adicional con el que no contabas, así que lo mejor es que contrates un seguro de viajes. Yo siempre uso IATI y lo recomiendo. Si contratas tu seguro a través de este enlace tienes un 5% de descuento.

Yo siempre que viajo al extranjero utilizo la tarjeta N26, utilizando este enlace tendrás 10€ de regalo cuando la utilices por primera vez.

Si te ha gustado este post o crees que le puede interesar a alguien, por favor no te cortes y comparte.

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2 comentarios

  1. Hola!! Viajamos en octubre a las Azores y queremos hacer una excursión para avistar cetáceos en São Miguel. ¿Con qué empresa nos recomiendas reservarla? Un millón de gracias.

    1. ¡Hola Antonio!
      Disculpa que haya tardado tanto es contestarte. Yo siempre contrato estas experiencias con la empresa Futurismo.
      ¡Disfrutad de la isla!

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